domingo, 6 de enero de 2008
Idiosincrasia
Me atiende una señora.
Le explico la fecha para la que estaría llegando.
- ¿Una habitación para vos sola?
- No, una doble.
- Matrimonial...
- No, camas separadas.
- Ah, son dos chicas.
- No, una chica y un chico.
Breve pausa. Noto cierta confusión en su silencio. Pero más convencida, al rato, agrega:
- Matrimonial entonces.
Esta mujer no entendió nada.
- No, somos dos amigos que viajamos juntos.
Pausa más extensa.
Creo que la mujer todavía está tratando de terminar de comprender el planteo.
Lola Lolola Lola
jueves, 3 de enero de 2008
Callar
martes, 1 de enero de 2008
Cumpleaños 2007
El maratónico festejo comenzó el mismo 19 a las 12 de la noche (OK, ya era 20), viendo Súper (en realidad comenzó el 19 en el laburo y después en la clase de teatro). Y continuó el 22: a las 17 con el Nahue viendo Familia Lugones en el Malba (anécdota: él llegaba tarde, intenté retirar las entradas pero me decían que no las habían anotado; llega y siguen sin encontrarlo pero con cara de "qué se le va a hacer" dicen "pero aunque no estés anotado TENGO que darte las entradas"... "porque te estoy viendo en el afiche de la película", creo que completó por lo bajo). Después heladete y más tarde Los padres terribles (regalo del Nahue, puro amor), donde se nos sumó el resto de la troupe. Post función nos retiramos a la tranquilidad del New Duncan, donde se fueron sumando algunas personas más a lo largo de la velada.
Y, aquí, el registro fotográfico (estoy total, absoluta y completamente obsesionada con las fotografías: nuevas, viejas, mías, de otros).
Batty y Marianita SON borrachas. Y esa era la última Imperial que quedaba en el New Duncan.
Con Mer. Pensar que nos conocimos en la puerta de Ave Porco (hoy Eki)... ¡Qué viejas que estamos!
Con Sam. Con la mano que queda fuera de cuadro yo comenzaba a escribir la carta: "Sr. Cirujano, necesito que me haga como Audrey Hepburn...".
La cara de psicópata que tengo en esa foto, no tiene precio.
Y hablando de caras... (no, no estaba drogada; sí, esto está resultando un auto-quemo)
Parte de la mesa inmortalizada por... ¿la Campy?
La mesa con zoom. La Imperial, en el centro, invitada de honor.
La Campy y Mercedes apenas si se conocen, pero parece que disfrutan de su mutua compañía.
El abrazo no partido del reencuentro Vero-Marianita (Mariano atestiguando el momento)
Con Vero y Mariano (atesoro nuestra valiosa charla sobre Córdoba, Corrientes y Pueyrredón personificados en mostaza, ketchup y mayonesa... una calle ya fue descartada, la otra estamos pensando en caminarla y a Corrientes lo llevaré en el cuore forever)
Plano explicativo de la mayonesa y la mostaza. Mariano se pregunta cuándo, cómo y, sobre todo, porqué, la vida lo cruzó conmigo.
Con el Nahue.
Autorretrato: el Nahue por el Nahue.
Con Damián no estábamos atravesando nuestro mejor momento...
En fin... comimos... bebimos... charlamos... me reencontré con los que veo cada muerte de obispo y ví una vez más a los que veo todo el tiempo...
Nadie se privó se sacar fotos... Ni Vero (sí, todas mis amigas se llaman Vero y todos mis amigos, Mariano)...
Ni el Nahue...
Fue genial verlas entonces y volver a hacerlo ahora...
Pero lo más importante es que la pasé relindo y mi cara de feliz cumpleaños en esta foto lo atestigua.
Paréntesis 2007
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
Mario Benedetti.
Cambiaron tantas cosas este año que, por amplia que sea la pausa que haga, no podría terminar de sopesarlas. A primera vista tengo borrones en la primera parte del año. Si lo pienso mejor, creo que entre la despedida del 2006 y la llegada del 2007 estaba atosigada por la quarterlife crisis. Primero no sabía qué era. Esa sensación de estar perdida, de no saber qué hacer con la carrera (no con la carrera universitaria, porque esa ya estaba, sino que hacer con eso ahora, a nivel profesional). Supe de qué se trataba cuando, una vez más, como siempre, a Rory le pasó lo mismo en Gilmore Girls. Estaba tan obsesionada con el tema que incluso escribí una nota. Probablemente una de las peores que haya escrito en mi vida, muy por fuera de mis temas y mi estilo. La catástrofe inmortalizada aquí: http://alrededoresweb.com.ar/notas/quartelifecrisis.htm. En enero le hice la suplencia a Gonza y tuve menos tiempo de pensar en mi crisis hasta que se disolvió en el olvido. Poco recuerdo de febrero. (La agenda me ayuda a recordar que en febrero tuve un par de entrevistas de trabajo, volvió el teatro a Buenos Aires y yo a él y ví El árbol, que me dio tantas ganas de filmar que compré un cassette de video y aún allí lo tengo). En marzo me pregunté si ir o no al festi de Mardel y resolví que niet. También fue el inicio de las notas en Perfil y la alegría de recibir un rédito económico por el placer de la escritura. Qué bueno esto de agarrar la agenda. Me recuerda que el 9 ví Psicosis en pantalla grande, en el Malba, con Mariano que nunca la había visto; que el 16 medio que me alcoholicé por primera vez en la fiesta que se organizó por el triunfo del video en el que el Nahue hacía de Robbie Williams; y que el 21 arranqué con las clases de teatro. Que el 24, 25 y 26 fueron puro Walsh. Y que el 30 a las 19 acompañé a mi hermana a hacerse una tomografía. Ella llevaba las fotos de Felman que le había regalado en octubre, mientras estaba internada, y que desde entonces acompañaban cada movimiento. Yo ignoré la verdad de los resultados durante los tres meses siguientes. En medio de esa ignorancia, abril fue el bafici y más notas en Perfil que se interponían a mi avidez por ver películas (además seguíamos con Sudestada y Alrededores, of course). Abril también fue la maratón Foto Bonaudi. Más teatro y teatro y teatro. Teatro todo el año. Válvula de escape. En mayo entrevisté a Tarrío. Estuvo lejos de ser el único entrevistado del año, en una primera mitad de año en la que hice entrevistas a troche y moche, pero será el único rememorado, porque soy arbitraria y porque es el recuerdo más lindo. Hacia fines de mayo dejé de usar la agenda (más tarde o más temprano, todos los años termino haciendo lo mismo). Hacia fines de mayo me enfermé y me perdí La castidad. Hacia fines de mayo se pudrió todo. Hacia fines de mayo supe la verdad (todas las verdades). Hacia fines de mayo tuve consciencia de que mi vida, una vez más, nunca volvería a ser la misma. Hacia fines de mayo, también, Gonzalo me cedió su trabajo, y me convertí en una asalariada con (casi) horario de oficina. El jueves 7 de junio se emitió el último capítulo de Gilmore Girls y yo lloré porque sabía que una etapa de mi vida se cerraba. Lloré porque sabía que estaba perdiendo cosas, gentes, lugares, una vez más. Lloré porque sentí injusticia, impotencia, angustia, temor, miseria. Junio a Septiembre es un nubarrón en el que se entrecruzan hospitales, operaciones, terrores, llantos contenidos y llantos expiados, darse la cabeza contra la pared, hacerse bollito, rogar por no sentir nada más, por dejar de sentir en ese preciso instante, porque el dolor se anule, se vaya, no vuelva, porque alguien me explicara qué era lo que estaba pasando, porqué estaba pasando, porqué así, qué estábamos haciendo, adónde estábamos yendo. Y perdí un poco la brújula, lo que supongo que en aquel entonces fue algo bueno. Conocí gente nueva, y me aferré a ella. Retrospectivamente no sabría explicar si fue bueno o malo, en aquel entonces resultaba indispensable. Y tuve conmigo a una personita vieja sin la cual seguir en pie (o arrodillada o lo que sea) hubiera sido imposible, a la que le predije todo lo que supe desde un principio y no podía contar a nadie más, y que estuvo siempre, sin importar fecha, hora o lugar. Me fui rompiendo de a poco. Resquebrajando. Dejando pedazos dispersos por todos lados, de eso que alguna vez fui. Una vez más veía cómo parte de mi vida se me escapaba como arena entre las manos y yo no podía sostenerla, retenerla, quedármela. Casi se terminaba agosto cuando un llamado de madrugada me informaba que, sin importar cuánto hubiera luchado y cerrado los puños en un intento ciego por sostenerlo, el último grano se había escapado. Me perdí, y no sé si todavía me encuentro. Me vulnerabilicé. Me golpeé. Me caí. Volví a levantarme. Quise hacer todo de golpe, no perder un instante. Me aferré a lo que estaba, lo que me hacía bien, lo que me volvía fuerte, lo que me daba felicidad. Dejé de pensar un poco. Hubo una noche en la que todo salió al revés y en un abrir y cerrar de ojos se dieron vuelta las fichas y cambiaron todas las jugadas. Creí que era una catástrofe. Aprendí que siempre todo va a salir justo como no lo planeaste y entonces es cuando de verdad se vive y se aprende y se crece. Decidí festejar mi cumpleaños y la pasé bomba (debería poner algunas fotos acá, en este diario de jornada). Empecé terapia porque no aguantaba más, y me di cuenta que la terapia no era para mí. El resto ya está registrado en este espacio. La imposibilidad de alcanzar la intimidad que requiere un diario íntimo y el nacimiento de esto, que me hace mejor que la terapia. Los martes en el Rojas, que me ayudaron más que la psicóloga. Los amigos más viejos y más nuevos. Las ambivalencias. Las dudas. Descubrir de repente, casi sin querer y tarde, tan tarde, que soy una mujer, y que atrás de eso se esconde un poder impresionante. Y que es un poco divertido. Y que no soy todo lo que alguna vez creí o creyeron o me hicieron creer que era, sino esto que soy. Esto que está acá. Una persona terriblemente lastimada pero que se esfuerza por lamerse las heridas. Que está dispuesta a golpearse. Pero que sabe que tiene que vivir. Como sea. Y eso me lo enseñó ella.
La revolución se hace primero en la cabeza de la gente

SITUACIÓN
Terminar el año con el zapato izquierdo visiblemente roto, mil quinientos pesos en el bolsillo, incapacitado para hacer regalos y desganado para recibirlos; con mil cosas pendientes, postergadas o mal hechas; en un estado casi permanente de mal humor o de abulia.
Es posible que haya “mejorado” algo. Que esa mejoría sea lo que me pone de tan pésimo humor.
La política se ha reimplantado violentamente en mi vida. Pero eso destruye en gran parte mi proyecto anterior, el ascético gozo de la creación literaria aislada; el status; la situación económica; la mayoría de los compromisos; muchas amistades, etc.
Es posible que, al fin, me convierta en un revolucionario. Pero eso tiene un comienzo muy poco noble, casi grosero. Es fácil trazar el proyecto de un arte agitativo, virulento, sin concesiones. Pero es duro llevarlo a cabo. Exige una capacidad de trabajo que todavía no poseo.
Me refiero principalmente a métodos de trabajo. Hace años que vengo luchando por eliminar cosas que formaban una “infraestructura” errónea, la bebida, el cigarrillo, los malos horarios, la pereza y las postergaciones consiguientes, la autolástima, el desorden, la falta de disciplina; la consiguiente falta de alegría y de confianza; todo eso ensamblado en una estructura mental que seguía siendo burguesa.
Este año sólo he progresado en dos cosas. No bebo, lo que ha mejorado mi salud, o por lo menos compensado el “deterioro”. Empiezo a asimilar lo básico del marxismo, y mi “nivel de conciencia” es hoy bastante mayor. Estoy mucho más jugado. No aceptaría hoy incluir una cita de un bufón como Manucho en la contratapa de un libro, ni vacilaría en rechazar una beca en USA, etc.
Me he pasado “casi” enteramente al campo del pueblo que además –y de eso sí estoy convencido- me brinda las mejores posibilidades literarias. Quiero decir que prefiero toda la vida ser un Eduardo Gutiérrez y no un Groussac; un Artl y no un Cortázar.
Pero decir estas cosas, escribirlas, me desalienta, me da sueño; eso significa que hay un duro núcleo de resistencia que rechaza todo esto como una banalidad; que preferiría mantener la fachada inescrutable sobre mis verdaderas contradicciones; suspender el análisis y seguir proponiéndome al mundo como un figurón, ligeramente martirizado por las circunstancias.
Me está faltando coraje.
Lo que sucede es que me paso al campo del pueblo, pero no creo que vamos a ganar: en vida mía, por lo menos. ¡En vida mía! Porque esa es la clave: lo que pase después no me importa mucho, y entonces sigo siendo un burgués, más recalcitrante aún.
La película de Solanas-Getino (La hora de los hornos) nos mostraba ayer, con insuperable claridad, cómo no se puede ganar con clavos miguelito contra los tanques; con manifestaciones callejeras contra las ametralladoras, etc. ¿Cómo pelear, entonces? También lo dice la película: la revolución se hace primero en la cabeza de la gente. Conseguir que el oprimido quiera pelear y ame la revolución; pero conseguir también que el opresor se deteste a sí mismo y no quiera pelear.
Pero yo soy el primero a convencer de que la revolución es posible. Y esto es difícil en un momento de reflujo total, en que se me han acumulado catastróficamente el proyecto “burgués” (la novela) y el proyecto revolucionario (la política, el periódico, etc.).
Si distingo con claridad, si analizo bien, si creo métodos aptos de trabajo: todo eso tiene solución.
Lo que no soporto en realidad son las contradicciones internas. Las normas de arte que he aceptado –un arte minoritario, refinado, etc.- son burguesas; tengo capacidad para pasar a un arte revolucionario, aunque no sea reconocido como tal por las revistas de moda. Debo hacerlo. La película de Getino-Solanas señala una ruta, que yo empecé a transitar hace diez años.
Pero es indudable que debo continuar con mi proyecto “burgués”, radicalizándolo en lo posible, para quitarme la soga del cuello; volver a ser libre; planificar rigurosamente mi vida; desalinearme.
Así sea.
RODOLFO WALSH.
sábado, 29 de diciembre de 2007
Arbitrariedades oficialistas
Oficialmente es la 1:18.
A mí no me importa nada.
Sigo leyendo Lolita.
Deseos para el 2008
En el 2008 quiero 12 meses de paz, de tranquilidad... quiero tener 23 años, 24, 25, y así sucesivamente... todos los años que nunca tuve en realidad...
Vaivén
Voy por la página 258 de Lolita. No puedo parar. Creo que hasta la sigo leyendo en sueños (aunque anoche en realidad tuve un sueño en el que se mezclaba una situación horrorosa con una de lo más adorable: alguien entraba a "robar" a mi casa mientras dormíamos, pero ni nos enterábamos, me despertaba en un momento de la noche y veía la puerta abierta y todo revuelto, pero no se habían llevado absolutamente nada de valor, sólo un par de papeles, cosas de valor sentimental, como si con ello estuvieran dejando una señal de algo... un algo que en el sueño era de lo más angustioso y me dejaba devastada, asustada, con un temor horrible a que volvieran -santo cielo! estoy empezando a sacar algo en claro del sueño ahora que lo escribo! mi cabeza es increíble!-. Entonces caía un muchacho conocido, puro amor, de una adorabilidad total, y me abrazaba y me transmitía una sensación de tranquilidad absoluta; podía llorar, descansar, respirar entre sus brazos -por el amor de Noel! ahora lo entiendo TODO!-. Era tan real... el tacto, la paz, el sosiego. Y ahora que lo comprendo todo no me doy cuenta si en realidad esta persona -que siempre me resultó extremadamente atractiva y adorable, esto último cada vez más- en verdad me gusta tanto, o parece que me gustara más en contraposición con otra situación y otra persona, si en verdad deseo tanto que me invite a salir o sólo quiero que lo haga para escaparme de lo otro. Creo que cuando lo vea -o cuando hablemos por teléfono, cosa que seguramente sucederá antes- le voy a cantar "hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo". Ouch!)
Lolita mide metro y medio y pesa 40 kilos, como yo.
Ahí se acaban mis similitudes con Lolita.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Meeting Lolita
Ahora me voy a hundir nuevamente entre esas páginas, entre Humbert y Lolita y Nabokov, aún comiendome los dedos, rasgados, cercenados, ultrajados.
martes, 25 de diciembre de 2007
Teatro 2007
De lo que le debía al blog.
Una foto más del grupo de teatro.
No de la última clase, sino de una en la que caí con la cámara porque no volví a dormir a casa post Laboratorio Tarrío Grupo Sanguíneo (qué lindo despertarse 10:30, a 10 minutos del laburo).
Teatro hizo de todo por mí, aunque sumado a toda la hecatombe que fue mi vida este año nunca voy a poder terminar de saber cuál fue su aporte exacto.
Me siento tan distinta.
Sin dejar de ser yo misma.
De izq. a der.: Arriba: teacher Binetti. Línea media: Andrés, Gastón, Damián. Abajo: mua (con los shortcitos cedidos por Andrés, ante la falta de calzas), Agus, Romi.
40 grados
O bien 2 de marzo de 1994 en el Ópera.
O el viernes 26 de no sé qué mes (porque la entrada no lo dice, el año tiene que ser, sí o sí, 1993) en el estadio Luna Park.
En alguno de esos lugares, alguno de esos días, resonó esta canción y yo me estremecí.
Grité, bailé, canté como una demente.
Oficialmente me gustaba Alann, pero Carlos me tenía como loca.
En mi vida siempre hubo una historia oficial.
Y, detrás de ella, la verdad.
Tú serás para mí
Cálido corazón
Muero sin ti
Vivo en una prisión
Uoo
Pasa por mí
Cuarenta graados
Yo seré para ti…
Sólo para tí
cuando me entrampa la melancolía, vuelven esos inolvidables días...
Cuando recién se separaron no los podía escuchar. Lloraba. Hoy me crucé con los CDs y los puse y aunque tuve ganas no lloré. Aunque casi. Y sonreí y canté y nostalgié mucho. Supongo que antes no podía evitar llorar porque su separación era la mayor tragedia que había sufrido en mi vida. Y ahora ello no es nada. Y ahora lloro por otras cosas. Y ahora los escucho, me entrampa la melancolía y vuelven esos inolvidables días…
dazed & confused
martes, 18 de diciembre de 2007
Cosas inmediatas que le debo al blog
* Un par de fotos más de teatro.
* Un balance del año, que me da miedo, pánico, terror. Este fue un año por demás difícil, complicado, traumático, sacudido, excéntrico, imprevisible, abrumador, pesado, angustiante, deprimente, plagado de cambios drásticos, de finales y de principios, de novedades buenas y malas, de hecatombes, de terremotos emocionales. Este año fue una mierda, viví algunas de las peores cosas que tuve y tendré que experimentar en la vida, y eso, esas experiencias, ese temor apabullante me hizo buscar en mí cosas que ni sabía que existían, cosas aplacadas, calladas, tapadas, cosas que confiaban en que siempre había tiempo, que iban a salir a flote mañana, y que de repente fueron conscientes de que no, sólo hay hoy, y es hoy cuando tienen que estallar, brotar, dejarse ser, dejarme ser, probar, errar, probar de nuevo, acertar, probar de otra manera, golpearse, salir lastimado, caerse y levantarse otra vez. Seguir, siempre seguir porque no sabemos cuándo nos puede sorprender el "basta".
Llamado a la solidaridad
Muchas gracias.
lunes, 17 de diciembre de 2007
domingo, 16 de diciembre de 2007
Qué fantástica fantástica esta fiesta
Fiesta Doris Day, para juntar fondos para un proyecto del IUNA comandado por mi genio favorito, Gustavo Tarrío (más data en http://www.elblogdedorisday.blogspot.com/).
La noche arrancó pulenta: nos juntamos más temprano con Valentino y arrasamos con unas empanaditas y helado de Freddo mientras devorábamos youtubes y otra yerbas. Caímos en la fiesta tipo 3 y ya estaba todo encendidísimo. La propuesta era que cada asistente enviara una lista de 10 temas que quería que se pasaran en la party. Me parecía muy prometedora la idea. En realidad, estaba emocionadísima con ir a la fiesta, algo muy extraño, porque no soy de disfrutar de estos eventos. Así que estaba como loca hasta que en el bondi me pongo a pensar “¿qué hago tan emocionada por ir a una fiesta? ¡Si yo odio las fiestas! A ver si la paso como el orto…”. Bueno, el temor desapareció a los pocos minutos de estar allí. Como si la performance en vivo del grupo con Tarrío en escena tocando la guitarra no fuera suficiente, la música era de puta madre. Con un amigo una vez fantaseamos con la idea de organizar una fiesta en la que pasar temas bizarros de los 90. Llegamos a armar el CD, pero la fiesta no la hicimos nunca. Bueno, de haberla hecho, hubiera sido como esta. Mi fragmento favorito fue el de “latinazos 90”, con temas de Ricky Martin, Chayanne, Martha Sánchez, The Sacados, Fey y etcéteras varios. Cantaba a todo pulmón.
Cuánto tomé, las cosas que vociferé y el estado en el que terminé, es un secreto que, espero, quede bien guardado.
Primera vez en mi vida que la paso tan bien en una fiesta. Yo siempre sostuve que Tarrío es un genio, y esto no hace más que comprobarlo.
Lecturas: Un placer fugaz, Truman Capote
Es interesantísima no sólo por la prosa genial de Capote (la cual mantiene incluso en los brevísimos textos escritos al dorso de una postal) y por los chimentos y dimes y diretes en torno a sus amigotes, sino como registro de la evolución e involución que se fue dando a lo largo de su vida, tanto en su carrera como en sus aspectos personales, así como también el proceso de escritura de A sangre fría.
Respecto a esto último, cambió bastante mi perspectiva (o tengo una perspectiva un poco más confusa, en todo caso) respecto a los sentimientos reales que tenía hacia Perry Smith. Sé que Truman era una personaje camaleónico, capaz de adaptar su discurso y todo su ser en función de cada una de las personas con las que interactuaba (todo un arte; y para apreciar esto el libro también es fantástico); pero hay algo en las cartas de la época que me hace revisar un poco la relación Capote-Smith.
Me encantaría discutirlo con alguien, así que si llegan a leerlo, avisan.
Sobre el último tramo del libro, Capote escribe unas cartas al hijo de Alvin Dewey, quien estaba interesado en convertirse en escritor, que contienen unos tips por demás iluminadores. Algunos fragmentos:
“No se puede enseñar a escribir. Sólo se puede aprender escribiendo, y leyendo. Leyendo buenos libros de artistas de verdad, hasta que entiendas por qué son buenos.”
“En cualquier caso, lo que me interesaba más era ver tu reacción a My Antonia. Dices que estabas demasiado absorbido por la lectura para ‘aprender’ algo de ella. Pero es que no se puede aprender nada de un libro, al menos artísticamente, si no es que te absorbe. No es un proceso consciente (raramente lo es). En verdad se aprende de lo que se disfruta. Si un libro o un cuento te aburre, entonces deberías dejarlo. Llegados a este punto, lo único que te pido es que intentes desarrollar un conocimiento instintivo sobre qué es buena prosa y qué es mala prosa. Sucederá solo, ya verás.”
“Tienes que habituarte a escribir, aunque sólo sea un párrafo al día. Intenta llevar un diario. Un buen ejercicio es describir, en una o dos páginas, alguna escena o persona tal y como la ves: cuando tenía tu edad solía hacer este ejercicio religiosamente. Te acaba fortaleciendo, es como practicar al piano. De momento no es necesario que intentes escribir un relato entero. Y en cualquier caso, escribe sobre lo que conoces.”
“Y debes aprender a reescribir las cosas. A pulirlas.”
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Un año de teatro
Andrés y Damián.
Andrés y Romi, fuera de foco, en una impro.
Binetti le hace a Federiquito la devolución de su labor del año.
Fede escucha con atención, y aprovecha para reclamar laburar con textos el año que viene - tema que lo tiene obsesionado.
Damián y Fede, cada día más putos.
Cuando llegaron las empanadas se hizo el silencio.
Yo escuchaba atenta a mi compañero, a diferencia de "otros" (no voy a hacer nombres) que pispeaban con voracidad la próxima empanada que iban a manducarse.
Gastón elevándome por los aires (¡qué raro!). Esta es una foto ejemplar para llevar al cirujano plástico y decirle "buenos días doctor, hágame de nuevo" (lo digo por mí, no por Gas, obvio).
Parece que con Fede nos gusta mantener las distancias.
Los Andreses (en las tinieblas).
Andrés abona a Gastón los servicios sexuales prestados a lo largo del año que, bien sabemos, no fueron pocos.
Entre Julia y Romi.
Con Damián (¡qué cara de LO-CA!).
Parece que con Andrés mantenemos menos distancias que con Fede (y también parece que nos drogáramos... y que me faltara un diente... juro que aún lo tengo - así como las placas para la ortodoncia).
Fede y Andrés haciéndose los putitos (a Fede le sale muy natural).
Parece que los chicos estaban preparándose para el casting de la remake de Adiós Roberto.
Fede y Gastón se querían hacer los recios, pero el niño Andrés les cortaba el clima...
... una y otra vez.
Y se vino el campeonato de ping pong. Con: nuestro perdedor favorito...
... el novato...
... el profe...
... y la diosa que vino a reivindicar al sexo femenino.
Me acabo de dar cuenta que Pau le escapó sistemáticamente a la cámara.
Me voy a dormir un par de horitas!!!!!!!!!!
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