
martes, 20 de mayo de 2008
Todo concluye al fin...

LOS SENSUALES (sin querer me he vuelto a enamorar)

Esas cosas que llamo periodismo...
Resultado: Hecho en Buenos Aires optó por una entrevista a Paula Hernández que, al parecer, les gustó lo suficiente como para enviarme a entrevistar, en el lapso de una semana, a Árbol y Sebastián Wainraich y Gabriel Schultz. Esta última entrevista fue la peor experiencia de mi ¿carrera profesional?. Anyway, guardamos a Árbol para más luego y en el número de este mes se puede leer la entrevista a Paula y ser testigo de mi desagradable experiencia (que bien supe camuflar) en el estudio de TVR.
Lucho is alive!
Allá por 1999 mi vida era casi perfecta. Bellos años donde no tenía ningún problema. La facu era el centro alrededor del cual orbitaba el resto. Y había mucho resto. En enero conocí England, oh my god. Y durante todo el año me dediqué a ver bandas a más no poder. Todo comenzó con Turf y Juana la Loca, y se fue extendiendo: El otro yo, Deluxe, Pasaporte Lunar, Eléctrico Caramelo. Y ellos. Esa banda cuyo sonido me gustaba más más más más más que el de todas. Con ese bajista que estaba más bueno que comer con las manos. Con ese cover del "I love you baby" y los trajes en tono pastel. Con los playmobyl de la tapa del disco. Con ese himno que impulsaba al jugar por jugar. Con Tom y Jerry y los rastis. En fin... ¡cómo me gustaba Auge! Los entrevisté, of course, en mi primer emprendimiento periodístico luego de las cosas del secundario y el periódico local, esa cosa divertidísima que dimos en llamar "Peligro". Y los puse en tapa, obvio, porque eso es lo mejor de ser tu propio jefe: hacés de lleno lo que se te cante el culo. Y a mí se me cantaba que Auge tenía que ser tapa y que las 500 personas que dieran con un ejemplar de "Peligro" los conocieran y los amaran tanto como yo.
Todo esto para decir que hemos descubierto que Lucho is live and kicking!!! Y lo vimos en vivo el 3 de mayo en Libario. Y sigue teniendo la voz más maravillosa del país. Y hasta hace un cover de "My way"!!!!! (por no decir que tiene un tema donde nombra a Richard Ashcroft y los hermanos Gallagher. Batty justo se había ido al baño y era yo la que me hacía pis en la mesa).
Escucheeeeeen!!!!!!!: http://www.myspace.com/luchocervi
Tom Wolfe en el Malba
Tom Wolfe en la Feria del Libro
Créase o no, esa imagen borrosa que ud. ve en la pantalla es nada más y nada menos que Tom Wolfe, en la Feria del Libro. Una vez más la mala pasada de una pésima iluminación y mi atroz falta de pulso. De todos modos, vale como souvenir. Yo estuve ahí y, lamentablemente, Wolfe centró su charla en exaltar a los Estados Unidos en lugar de hablar de lo que sabe (y lo que a mí me interesa): el nuevo periodismo.
Me pone del orto cuando admiro a gente que es muy talentosa en lo que hace pero no coincido en absoluto con su posición política.
A pesar de ello, y de que salí de la sala muy indignada, todavía no puedo creer que estuve escuchando en vivo y en directo a Wolfe, uno de mis pocos escritores-periodistas vivos (es más, periodista el único), algo que jamás hubiera sospechado que iba a suceder.
No lo paré por ningún pasillo para gritarle que El nuevo periodismo es mi biblia, eh (aviso porque seguro alguien imagina que es el tipo de cosa que yo haría).
Vorágine
viernes, 21 de marzo de 2008

miércoles, 12 de marzo de 2008
viernes, 7 de marzo de 2008
Dirty Dancing
sábado, 1 de marzo de 2008
EL LIBRO DEL TONY!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Sí, lo que se ve de fondo es un poster-collage del Tony que armé allá por el 2003 y está al lado de mi almohadita. Sí, estoy enferma. Gracias Alejandro y Juan por hacer mis sueños realidad (?)
martes, 26 de febrero de 2008
domingo, 17 de febrero de 2008
lunes, 11 de febrero de 2008
Chicas superpoderosas
sábado, 9 de febrero de 2008
"Mrs. Robinson... you're trying to seduce me"

Supongo que, aunque puedan sospecharlo muy íntimamente, los directores nunca saben cuándo están registrando una escena que va a hacer historia. No sé cuánto podía sospechar Mike Nichols cuando, en 1967, rodó esta.
“Mrs. Robinson… you’re trying to seduce me”.
Después llegarían Los Simpsons, la mamá de Stifler, e incluso una producción en Broadway con Kathleen Turner, Jason Biggs y Alicia Silverstone.

Recién ví esta película más o menos por el 2002. Y morí por la música. Desde entonces me encantan Simon & Garfunkel, como al 0, 00001 % de la gente de mi edad. Son fantásticos. El vinilo de la banda de sonido de esta peli lo conseguí hace un par de años en Parque Rivadavia a 7 pesitos.
Parece que Nichols estaba tan obsesionado con ellos como yo, y así logro que Simon le escribiera el “cu-cu-cu-chu” para la peli.
En fin, El graduado es como un combo de talento: Simon & Garfunkel, Dustin Hoffman, Anne Bancroft. Watch, watch, watch!
jueves, 7 de febrero de 2008
El reencuentro
Aquí el registro fotográfico de la velada.
Paranoid Hypochondriac
Límite hipocondríaco: la semana pasada tenía una puntada en el pecho. Al tercer día que la puntada se repite (ese último día duró como 10 minutos de corrido) voy a la guardia. Me atiende una doctora que me manda a hacer una placa y me avisa que cuando vuelva ella ya no va a estar porque va a haber cambio de guardia, por lo cual va a seguir atendiéndome otro médico. Me hacen la placa de torax, me la dan y vuelvo a la guardia. Los médicos que estaban ya se fueron y los reemplazos aún no llegaron. ¿Qué hacer? Saco la placa para echarle un vistazo. Veo dos manchas negras en... ¿el pulmón?. Cara-pálida. El médico que no llega. Media hora en la que se cruzan por mi cabeza las más tétricas hipótesis. Qué-va-a-pasar, qué-voy-a-hacer-ahora-o-nunca, cómo-será-mi-final. El tipo viene por el pasillo, entra al consultorio y yo salto como un resorte. Me-atiende-primera-o-le-bajo-todos-los-dientes debo estar diciendo con mi mirada. Que no es nada, que tome una pastillita, que seguro es del estómago (como, no había aclarado en esta crónica, suponía yo desde un principio). Pone la placa en esas pantallitas que le dan luz y me empieza a explicar cómo cada órgano estaba en perfecto estado. No puedo evitarlo, al fin y al cabo no confío en los médicos y capaz lo estaba pasando por alto, tal vez se había olvidado los lentes y no veía esa-mancha-negra. "Doctor, ¿y qué es eso?". "El corazón". "Es que soy 'un poco' hipocondríaca".
domingo, 3 de febrero de 2008
Negro sobre negro
Chicas superpoderosas

sábado, 26 de enero de 2008
Crónicas montevideanas 2
El segundo día en Montevideo fue melancólico, simpático, tenso, gracioso. Mi primer desayuno fue, como no podía ser de otro modo, en el Café Brasilero, reducto al que concurre una larga lista de escritores entre los que se encuentra, claramente, el Sr. Mario Benedetti. Derechito por Uruguay (la calle del hotel) hasta Ituzaingó, un breve giro a la izquierda, y allí estaba, como en las fotos, tal vez más pequeño. Había leído sobre las disputas por el lugar al lado de la ventana, la mesa de Benedetti, pero eran casi las 11 de la mañana y el bar estaba vacío. El sol que entraba por la ventana y la altísima temperatura de aquel lunes hicieron que repensáramos la ubicación, y nos sentamos en otra mesa, cercana a aquella. Pedí un cortado Brasilero, que resultó ser el café más delicioso que saboreé en mi vida (no me gustan los cafés de bares, se me hacen siempre muy fuertes, pero los de Montevideo son fantásticos). Escrutinio a las paredes. Y nada. Ni una foto de Benedetti. Dos de Galeano, eso sí. Incluso una en el dichoso asiento. Pienso “guau, finalmente estoy acá”. Pienso “qué lindo lugar para hacer entrevistas”. Esto último lo expreso en voz alta y Lucho dictamina que la acústica del bar no parece muy buena. Como si yo estuviera pensando en la acústica. Antes de partir me tomo una foto que intenta emular a la de Benedetti, y que lo consigue en gran medida. Partimos a dar una vuelta por Ciudad Vieja, y en el Mercado del Puerto a Lucho se le rompe una ojota, tras lo cual iniciamos una búsqueda infructuosa por unas nuevas hawaianas. Una disquería me sorprende con el vinilo doble de Simon & Garfunkel live in Central Park (más tarde, por la peatonal, pegaría un grito al ver en un puesto callejero el bendito Bookends. Sólo una vez llegada a B.A., en casa, al ponerlo en el equipo, me daría cuenta que el LP que contenía la caja era el de Sounds of silence. Tanta emoción al pedo). También aprovecho para comprar un Yellow Submarine. En otro negocio compraría finalmente el libro de Whisky (viviendo a Rebella y Stoll en casa esquina). Más tarde Fede nos haría bordear la rambla en un camino interminable hasta la otra punta de Montevideo, bajo un sol que rajaba la tierra. Cada vez que lo llamábamos faltaba un poquitito más. Para cuando llegamos a destino ya no era horario de playa, y aprovechamos para seguir con mi lista de bares. Uno llamado La Giraldita prometía mucho, y no estaba demasiado lejos. Según el libro se trataba de un bar-almacén, y las fotos dictaminaban que era un verdadero bar de viejos con costado cultural. Es más, es el bar que ilustra la tapa de mi didáctico libro sobre bares montevideanos. Nos paramos en la puerta. Se trata, sin dudas, de un bar de borrachos. Entramos. A Analía, la novia de Fede, se le ocurre ir al baño. Claramente no es un lugar para ir al baño. La pregunta por su ubicación hace que el ¿mozo? entre en pánico. Es obvio que lo metimos en un problema. Dice que sólo hay baño de hombres, que mejor no pasar, que va a ver, que es peligroso (yo sola escucho lo del peligro). Vuelve, aún preocupado, y se lleva a Ana tras una puerta que dice “prohibido pasar”. Me levanto como un resorte y digo “mejor la acompaño”, corriendo tras la bendita puerta. El sujeto me dice “no te preocupes que no le voy a hacer nada”, ante lo que balbuceo un “yo también tenía ganas de venir al baño”. Estamos en la trastienda de La Giraldita, algo que parece un departamento, probablemente del dueño. El baño tiene un olor tan indefinible como insufrible, pero hay algo emocionante en conocer el “backstage” del barsucho. Cuando salimos veo en Fede una cara que nunca había visto. El fulano les había contado el porqué del quilombo para ir al baño. Ese era un “bar de hombres”, y por bar de hombres no se refería a bar de borrachos. Parece que quien quisiera podía llevarse a alguien para el fondo. Parece que si nos veían ahí atrás podían llegar a querer hacer usufructo de nuestros servicios. En fin, parece que La Giraldita no sólo era bar-almacén, sino bar-almacén-puterío, algo que mi libro no nos había avisado. Habíamos pedido una picada y una cerveza. Jamás nos habían querido decir cuánto salía. Pensamos que seguro pensaban que éramos flores de turistas. No paraba de repetirles a Fede y a Ana que hablaran bien uruguayos. Estábamos seguros de que iban a cobrarnos cualquier cosa. Fede dijo que más de 175 por eso no pagaba. Y, como si lo hubieran escuchado, cuando pedimos la cuenta eran 175. Se había forjado, sin lugar a dudas, la anécdota del verano (que ahora no supe contar muy bien, pero que claramente superaba a la de la ojota, que era lo mejor que teníamos hasta el momento). El sentimiento de culpa (basta de creer en los libros, mujer!) me hizo invitarlos una cerveza en el bar de la esquina de lo de Fede. No había manera de hacer que el tema de conversación saliera de La Giraldita. Incluso mientras comprábamos una improvisada cena en un súper y esperábamos el bondi que habría de llevarnos de regreso al hotel.
Café Brasilero.
Otro ángulo del Brasilero, cuando llegó un nuevo cliente.
La foto que emula a la de Benedetti. La mesa, la silla, la ventana...
Mi libro de Whisky (se rumorea por ahí que Stoll, Gerardito, Dardo y compañía pidieron órdenes de restricción).
A contraluz. Esa sombra soy yo a mitad de camino por la rambla. ¡Qué estado físico! ¡jou jou jou!
*Llamado a la solidaridad: las fotos de La Giraldita están en la cámara de Lucho.
viernes, 25 de enero de 2008
Idea Idea Idea
Nunca que había pasado una cosa así. Un grado tan pero tan extremo de identificación, de reflejo, de "por dios, nos pasa LO MISMO!!!".
No puedo ni expresar la sensación que me causa leer (devorar) simultáneamente Idea Vilariño: la vida escrita y Poesía completa. Quiero llorar, de la tristeza y de la incapacidad de asimilar tanta belleza, del dolor profundo que me infringen sus versos, de las heridas abiertas que se abren aún más con cada una de sus palabras y que a la vez encuentran cobijo debajo de ellas. Perder la noción... ¿es ella? ¿soy yo? ¿quién está hablando? Si su dolor es el mío y mi dolor es el suyo no estamos tan solas. Aunque ahora también me duele el doble: no sólo por mí, sino también por ella.
La madre se murió cuando tenía 20 años. El padre cuando tenía 24. El hermano cuando tenía 25. Esto lo acabo de leer y dije "claro...".
Y entendí todo y me sentí de vuelta, una vez más, gracias a ella, menos extraterrestre.
Este blog dejará de llamarse bruises that wont heal y pasará a llamarse Idea Vilariño, que es más o menos lo mismo, esas heridas que no se curarán nunca.
Oye,
te hablo a duras penas,
con la voz destrozada.
Hace frío, estoy vieja
y nada vale nada.
Yo tenía un rosal lleno de rosas
y un vaso de miel clara
pero pensé pensé pensé,
y no me queda nada.
Yo me hundía en los días hondos, cálidos,
en mi alma perfumada,
en las noches absurdas y serenas.
Hoy me hundo en la nada.
Yo era tanto, tan bien, tan plenamente,
tan armoniosamente modelada,
y me deshice en piezas sin sentido
y casi no soy nada.
Ya no soy yo ni nadie.
Estoy deshecha, muerta,
no soy nada.
Pensé pensé pensé
y hoy ya no queda
más que esta pobre cosa destrozada.
Idea Vilariño (1941)
jueves, 24 de enero de 2008
(...)
Nube gris. Sin sol. Sin canciones. No sé qué hacer para sentirme bien.
Ya no - Idea Vilariño
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.
* ¿Cómo hice para vivir tantos años sin las palabras de esta mujer?
Dónde - Idea Vilariño
Idea
De una entrevista realizada por Mario Benedetti y publicada en Marcha el 29 de octubre de 1971:
- Ya sé que a todos nos importan el amor y la muerte. Pero en su obra aparecen a veces como obsesiones ante una inclemente perspectiva, como condenas a cumplir. ¿Es realmente así?
- No, no es así. No son obsesiones sino certezas. Y ¿no será la actitud más lúcida, más sana, saber, tener presente que la vida, que el amor se acaban? Ver a los otros y a uno mismo caminando a la muerte, vivir el amor a término, tal vez hagan el amor y la vida más terribles y amargos pero, tal vez, también, más intensos, más hondos. Digo.
miércoles, 23 de enero de 2008
No sé quien soy
No sé quien soy.
Mi nombre
ya no me dice nada.
No sé qué estoy haciendo.
Nada tiene que ver ya más
con nada.
Tampoco yo
tengo que ver con nada.
Digo yo
por decirlo de algún modo.
Idea Vilariño.
Crónicas montevideanas 1
Tigre no queda tan lejos cuando te llevan en auto. Poco importa que hayas tenido que levantarte a las 5 menos cuarto. Sabés que en unas horas vas a estar al otro lado del charco. La Cacciola se porta bien y no se agita frenéticamente, como las malas lenguas habían augurado. A poco de iniciar el viaje se vuelven cada vez más vagas las imágenes de Leito DiCaprio colgado de una puerta flotante del Titanic. Unos cuantos minutos antes de lo previsto, la embarcación arriba a la costa de Carmelo. El primer micro con destino a Montevideo está por partir y nosotros en la fila, cuando anuncian que hay dos lugares libres. A puro grito, corrida y agite de brazo nos subimos. Qué alegría, llegaremos unos minutos antes. ¡Qué buen servicio el de la Cacciola, conchisumadre! En mi mp3 comienza un tema de Eléctrico Caramelo y de pronto ¡plaf! el micro se detiene. No va más, la vida nos separa. El chofer llama a la Terminal, pero no tienen bondi para mandarle. Bajamos y armamos fila, porque el conductor jura y perjura que en Uruguay existen “códigos de ruta”, por los cuales cualquier micro de cualquier empresa va a ir levantando pasajeros, sacándonos de ese desierto de vacas y cemento en el que el calor abrasaba y las alucinaciones estaban a la orden del día. Pero parece que los choferes uruguayos a los códigos se los pasan por el culo, porque cada micro que paraba respondía con una negativa. Subieron a unos pocos hasta que finalmente cayó un micro de la empresa prácticamente vacío en el que nos sentamos (aunque durante el trayecto subía gente con pasaje que reclamaba su lugar, como le sucedió a Lucho). Trajín va, trajín viene, al menos Movistar no me dejó sola y disfruté de su amplísima señal de allí en adelante. Llegamos a la Terminal de Tres Cruces con media hora de retraso (¿Usted se pregunta si la Cacciola se hizo cargo de algo? No, por supuesto) y allí nos esperaba el uruguayo. Un taxi nos aprontó al Arapey, que por 20 dólares la noche resultó un oasis. Era domingo y todo estaba cerrado. Dimos una vueltita por la rambla, pusimos un pie en la playa y fuimos a comer unas pizzetas, aprendiendo que la pizza es pizza cancha y sólo trae queso la muzzarella. Ya más temprano nos habían presentado a Pilsen, un intenso amor de verano que, en mi caso, me llevaría a una sala de emergencias (pero esto será más adelante, manejo la expectativa como si se tratara de un folletín).
Y así fue más o menos el desembarco en la vecina orilla.
En la Cacciola se me vuela la peluca.
Varados.
Encuentro un stencil de un Noel que quiere ser Liam o un Liam que quiere ser Noel en un rincón de Pocitos (hacer caso omiso a mis lentes).
Y conozco la cinemateca de Pocitos, comenzando mi raid Rebella-Stollensiano.
La culpa es de uno - Mario Benedetti
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza sólo tuvo un sentido
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron
hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor
con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha
creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno
ahora estoy solo
francamente
solo
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado
antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno
con los ojos bien secos
por si acaso
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
viernes, 18 de enero de 2008
En Montevideo estoy...
Y como no pienso dedicarle más me remito a decir que el viaje está plagado de anécdotas únicas.
Dos adelantos:
* un bar que resultó un puterío.
* la sala de emergencias de un hospital.
La seguimos a la vuelta...
... si vuelvo viva...
sábado, 12 de enero de 2008
Finalmente...
Mis amigas están muy emotivas. Sam con su post y Marianita diciéndome "ai no estas super emocionada? nerviosa? ansiosa? el viaje que tanto esperaste esta a horas!!!".
Las amo. Por soportarme. Y por entenderme.
Me llevo mi libro de bares de Montevideo.
Me va a dar una úlcera de las toneladas de café que se vienen.
Y no voy a poder cargar los libros que se vendrán.
Y demasiado sueño para seguir.
jueves, 10 de enero de 2008
Head over feet
Me hace feliz saber que todavía puedo sentir esto. Y saber que algo así existe.
Me derrumba saber que no puedo tenerlo.
martes, 8 de enero de 2008
Montevideano
Anteayer me llegó como un susurro apagado y lejano (la televisión estaba encendida en alguna otra habitación de la casa) que a un escritor le había pasado algo. O eso creí escuchar. Y entonces me atacó la certeza de que ahora que yo finalmente viajaba a Montevideo (15 años después) algo iba a pasarle a él.domingo, 6 de enero de 2008
Idiosincrasia
Me atiende una señora.
Le explico la fecha para la que estaría llegando.
- ¿Una habitación para vos sola?
- No, una doble.
- Matrimonial...
- No, camas separadas.
- Ah, son dos chicas.
- No, una chica y un chico.
Breve pausa. Noto cierta confusión en su silencio. Pero más convencida, al rato, agrega:
- Matrimonial entonces.
Esta mujer no entendió nada.
- No, somos dos amigos que viajamos juntos.
Pausa más extensa.
Creo que la mujer todavía está tratando de terminar de comprender el planteo.
Lola Lolola Lola
jueves, 3 de enero de 2008
Callar
martes, 1 de enero de 2008
Cumpleaños 2007
El maratónico festejo comenzó el mismo 19 a las 12 de la noche (OK, ya era 20), viendo Súper (en realidad comenzó el 19 en el laburo y después en la clase de teatro). Y continuó el 22: a las 17 con el Nahue viendo Familia Lugones en el Malba (anécdota: él llegaba tarde, intenté retirar las entradas pero me decían que no las habían anotado; llega y siguen sin encontrarlo pero con cara de "qué se le va a hacer" dicen "pero aunque no estés anotado TENGO que darte las entradas"... "porque te estoy viendo en el afiche de la película", creo que completó por lo bajo). Después heladete y más tarde Los padres terribles (regalo del Nahue, puro amor), donde se nos sumó el resto de la troupe. Post función nos retiramos a la tranquilidad del New Duncan, donde se fueron sumando algunas personas más a lo largo de la velada.
Y, aquí, el registro fotográfico (estoy total, absoluta y completamente obsesionada con las fotografías: nuevas, viejas, mías, de otros).
Batty y Marianita SON borrachas. Y esa era la última Imperial que quedaba en el New Duncan.
Con Mer. Pensar que nos conocimos en la puerta de Ave Porco (hoy Eki)... ¡Qué viejas que estamos!
Con Sam. Con la mano que queda fuera de cuadro yo comenzaba a escribir la carta: "Sr. Cirujano, necesito que me haga como Audrey Hepburn...".
La cara de psicópata que tengo en esa foto, no tiene precio.
Y hablando de caras... (no, no estaba drogada; sí, esto está resultando un auto-quemo)
Parte de la mesa inmortalizada por... ¿la Campy?
La mesa con zoom. La Imperial, en el centro, invitada de honor.
La Campy y Mercedes apenas si se conocen, pero parece que disfrutan de su mutua compañía.
El abrazo no partido del reencuentro Vero-Marianita (Mariano atestiguando el momento)
Con Vero y Mariano (atesoro nuestra valiosa charla sobre Córdoba, Corrientes y Pueyrredón personificados en mostaza, ketchup y mayonesa... una calle ya fue descartada, la otra estamos pensando en caminarla y a Corrientes lo llevaré en el cuore forever)
Plano explicativo de la mayonesa y la mostaza. Mariano se pregunta cuándo, cómo y, sobre todo, porqué, la vida lo cruzó conmigo.
Con el Nahue.
Autorretrato: el Nahue por el Nahue.
Con Damián no estábamos atravesando nuestro mejor momento...
En fin... comimos... bebimos... charlamos... me reencontré con los que veo cada muerte de obispo y ví una vez más a los que veo todo el tiempo...
Nadie se privó se sacar fotos... Ni Vero (sí, todas mis amigas se llaman Vero y todos mis amigos, Mariano)...
Ni el Nahue...
Fue genial verlas entonces y volver a hacerlo ahora...
Pero lo más importante es que la pasé relindo y mi cara de feliz cumpleaños en esta foto lo atestigua.

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