martes, 20 de mayo de 2008

Todo concluye al fin...


El domingo fue la última función de Los padres terribles.

Y allí estuvimos con Caro.

Era su primera vez y mi cuarta.

Sublime.


Pensar que parece que hubiera sido ayer el estreno.

En ese momento, escribí esto:

LOS SENSUALES (sin querer me he vuelto a enamorar)


Fui al estreno, el viernes, of course.

Estuve boquiabierta toda la función.

No pude modular una frase coherente hasta el día siguiente (pobre Caro que me soportó toda la noche).

Me enamoré.

La obra es perfecta.

Es amor, es pasión, es música, es alas, es aire y tierra, es magia, es poesía, es miradas, es suspiros, es gritos, es furor... es una experiencia que quiero vivir una y mil veces.

Quiero volver a salir del Camarín boquiabierta y sin poder conjugar oraciones, a los tumbos, agarrándome de las paredes.

Quiero sentir una vez más a Los sensuales.

Y otra.

Y otra...


PD: Sale entrevista a Tantanian en la Hecho en Buenos Aires de junio. Y se viene el comentario de la obra. Y maybe una interviú más. Sorpresa, sorpresa.

Esas cosas que llamo periodismo...


El feriado del 2 de abril me quedé en casa, todavía no sé bien porqué. Seguro tenía un montón de cosas que hacer. Siempre tengo un montón de cosas que hacer, es como un karma. Y me puse a actualizar el curriculum y a pensar adónde podía mandarlo. Opté por cuatro lugares y hacia allí partió, con un puñado de notas ya publicadas para mostrarle a esta gente de qué viene mi cosa (?).
Recibí dos respuestas positivas. De un lugar me pidieron un sumario y con el otro pactamos una reunión.
Resultado: Hecho en Buenos Aires optó por una entrevista a Paula Hernández que, al parecer, les gustó lo suficiente como para enviarme a entrevistar, en el lapso de una semana, a Árbol y Sebastián Wainraich y Gabriel Schultz. Esta última entrevista fue la peor experiencia de mi ¿carrera profesional?. Anyway, guardamos a Árbol para más luego y en el número de este mes se puede leer la entrevista a Paula y ser testigo de mi desagradable experiencia (que bien supe camuflar) en el estudio de TVR.
El otro lugar es Crítica Teatral, y se supone que en un par de días suben mi comentario de "La asfixia".
Mientras tanto, yo sigo cuestionándome qué hacer, qué está bien, qué está mal, qué quiero, qué no quiero, cómo lo quiero, con qué me quedo. Todo lo que hago desde los 12 apunta a esto, y no sé muy bien dónde estoy yendo. Tampoco sé cómo llegar, pero el primer paso me parece que es saber adónde. Una vez que consiga saber eso, será cuestión de ir abriendo camino. A machetazos.
Me pueden ir leyendo igual.
Cada vez que me quejo por algo me acuerdo del texto autobiográfico de Walsh y lo del chiste idiota de Rilke, "Si usted piensa que puede vivir sin escribir, no debe escribir".
Yo no puedo.
Así que me la banco y sigo.
No sé muy bien hacia dónde.

Lucho is alive!

Original del número 3 de la recordada publicación "Peligro". ¡Cuántos recuerdos!


Allá por 1999 mi vida era casi perfecta. Bellos años donde no tenía ningún problema. La facu era el centro alrededor del cual orbitaba el resto. Y había mucho resto. En enero conocí England, oh my god. Y durante todo el año me dediqué a ver bandas a más no poder. Todo comenzó con Turf y Juana la Loca, y se fue extendiendo: El otro yo, Deluxe, Pasaporte Lunar, Eléctrico Caramelo. Y ellos. Esa banda cuyo sonido me gustaba más más más más más que el de todas. Con ese bajista que estaba más bueno que comer con las manos. Con ese cover del "I love you baby" y los trajes en tono pastel. Con los playmobyl de la tapa del disco. Con ese himno que impulsaba al jugar por jugar. Con Tom y Jerry y los rastis. En fin... ¡cómo me gustaba Auge! Los entrevisté, of course, en mi primer emprendimiento periodístico luego de las cosas del secundario y el periódico local, esa cosa divertidísima que dimos en llamar "Peligro". Y los puse en tapa, obvio, porque eso es lo mejor de ser tu propio jefe: hacés de lleno lo que se te cante el culo. Y a mí se me cantaba que Auge tenía que ser tapa y que las 500 personas que dieran con un ejemplar de "Peligro" los conocieran y los amaran tanto como yo.
Todo esto para decir que hemos descubierto que Lucho is live and kicking!!! Y lo vimos en vivo el 3 de mayo en Libario. Y sigue teniendo la voz más maravillosa del país. Y hasta hace un cover de "My way"!!!!! (por no decir que tiene un tema donde nombra a Richard Ashcroft y los hermanos Gallagher. Batty justo se había ido al baño y era yo la que me hacía pis en la mesa).

Escucheeeeeen!!!!!!!: http://www.myspace.com/luchocervi

Tom Wolfe en el Malba


El primer fin de semana de mayo fue el "fin de semana Tom Wolfe". Corre que te corre de aquí para allá (porque además fui al teatro y a ver tocar a Luuuchooo). En el Malba, el Sr. del traje blanco (que, mentira, no es blanco, es cremita) se ubicó y habló de lo que nos atañe: el nuevo periodismo. Lástima que las preguntas de los presentes hacían pensar que nadie había leido el libro de ese nombre y que, tal vez, no tuvieran ni idea de quién era el tipo que estaba hablando.
Gustó mucho más.
Salí mucho más feliz.
No quiero dejar de escribir nunca.
Quiero aprender a escribir, aunque eso no se enseñe ni se aprenda.
Quiero entrevistar, entrevistar, entrevistar.
Quiero observar, observar, observar.
Quiero estar, estar, estar.
Quiero escribir, escribir, escribir.
Quisiera también tener un poco más de memoria, maldito Capote, sin mi grabador no soy nada.
PD: Estoy enamorada de mi grabador.
PD 2: ¡Ah! La foto salió mucho mejor, ¿vieron? A veces también quiero sacar fotos, yo soy así (?)

Tom Wolfe en la Feria del Libro


Créase o no, esa imagen borrosa que ud. ve en la pantalla es nada más y nada menos que Tom Wolfe, en la Feria del Libro. Una vez más la mala pasada de una pésima iluminación y mi atroz falta de pulso. De todos modos, vale como souvenir. Yo estuve ahí y, lamentablemente, Wolfe centró su charla en exaltar a los Estados Unidos en lugar de hablar de lo que sabe (y lo que a mí me interesa): el nuevo periodismo.
Me pone del orto cuando admiro a gente que es muy talentosa en lo que hace pero no coincido en absoluto con su posición política.
A pesar de ello, y de que salí de la sala muy indignada, todavía no puedo creer que estuve escuchando en vivo y en directo a Wolfe, uno de mis pocos escritores-periodistas vivos (es más, periodista el único), algo que jamás hubiera sospechado que iba a suceder.
No lo paré por ningún pasillo para gritarle que El nuevo periodismo es mi biblia, eh (aviso porque seguro alguien imagina que es el tipo de cosa que yo haría).

Vorágine

Estoy en un quilombo de laburos (adhonorem o casi todos ellos, obviamente) y actividades, que no me dejan tiempo para nada. Por eso hoy que estoy enferma, casi en cama, voy a aprovechar para tirar unas puntas por acá. Nada muy desarrollado, tan sólo un par de recordatorios para rememorarme esos pequeños hitos que, de vez en cuando, me hacen... ¿cómo es que se dice?... ah!... feliz.

viernes, 21 de marzo de 2008

Monty Got A Raw Deal - R.E.M.



Acado de terminar el libro. So freakin' sad.

"He was unwilling or unable to talk about anything that was bothering him", the doctor said, "but he was suffering terribly. He seemed absolutely dazed with misery".
(Montgomery Clift, a biography, Patricia Bosworth)

De fondo: "It's a sad world after all", Elvis Perkins.
Cuánto nos parecemos. Los dos. Los tres. Cuánto nos une la tristeza.

miércoles, 12 de marzo de 2008

viernes, 7 de marzo de 2008

Dirty Dancing

Hablando de frases sublimes del cine: una de las más inolvidables se da en Dirty Dancing cuando Johnny Castle vuelve, entra a la fiesta, se para frente a la mesa y dice "Nobody puts Baby in the corner"; tiende la mano y se la lleva al escenario donde sucede esto... una de las cosas más maravillosas que el séptimo arte me ha dado (a mí y a los que cuando yo era chiquita trabajaban en la producción de Feliz domingo para la juventud).

sábado, 1 de marzo de 2008

EL LIBRO DEL TONY!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Finalmente...

5 años después...

tengo el libro del Tony!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!



Sí, lo que se ve de fondo es un poster-collage del Tony que armé allá por el 2003 y está al lado de mi almohadita. Sí, estoy enferma. Gracias Alejandro y Juan por hacer mis sueños realidad (?)

martes, 26 de febrero de 2008

Todas las veces

¿Podrá ser, che, que uno se equivoque todas las veces?

domingo, 17 de febrero de 2008

"Hoy en el tren un hombre decía: '-Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año'. Hablaba por él, pero también por mí".
Rodolfo Walsh.

lunes, 11 de febrero de 2008

Chicas superpoderosas

Mi primer chica superpoderosa.
Gracias a ella conocí a Ethan Hawke, mi chico superaaaaaaahhhhhhhh!!!!
Mensaje para el que se le ocurra hacer un comentario perro: "sé dónde vivís".

sábado, 9 de febrero de 2008

"Mrs. Robinson... you're trying to seduce me"


Supongo que, aunque puedan sospecharlo muy íntimamente, los directores nunca saben cuándo están registrando una escena que va a hacer historia. No sé cuánto podía sospechar Mike Nichols cuando, en 1967, rodó esta.
“Mrs. Robinson… you’re trying to seduce me”.


Después llegarían Los Simpsons, la mamá de Stifler, e incluso una producción en Broadway con Kathleen Turner, Jason Biggs y Alicia Silverstone.


Recién ví esta película más o menos por el 2002. Y morí por la música. Desde entonces me encantan Simon & Garfunkel, como al 0, 00001 % de la gente de mi edad. Son fantásticos. El vinilo de la banda de sonido de esta peli lo conseguí hace un par de años en Parque Rivadavia a 7 pesitos.



Parece que Nichols estaba tan obsesionado con ellos como yo, y así logro que Simon le escribiera el “cu-cu-cu-chu” para la peli.


En fin, El graduado es como un combo de talento: Simon & Garfunkel, Dustin Hoffman, Anne Bancroft. Watch, watch, watch!

jueves, 7 de febrero de 2008

El reencuentro

El fin de semana pasado finalmente se produjo el reencuentro en conjunto (con varias bajas, pero qué se le va a hacer) con la gente de teatro. Comimos pizza y helado, atravesamos el corso, quisimos jugar al pool pero terminamos jugando a los dardos y culminamos todo temprano ante el profundo sueño de los participantes que, en serio, hacen que yo, una persona por definición aburrida, parezca el alma de la fiesta. A pesar de que sean como De la Rúa (e, incluso, a pesar de que alguno de uds. lo haya votado - no voy a apuntar el dedito acusador hacia ningún Fede, sépanlo) yo los quiero profundamente.
Aquí el registro fotográfico de la velada.

Tras la pizza. Frente a un Saccoa o como se llamase. Los chicos (viejos) intentando dilucidar cómo se divertían (y vestían) los chicos (infantes). Un choque generacional.


Intentamos jugar al pool, pero como todas las mesas estaban ocupadas terminamos jugando a los dardos. Como eran para cuatro participantes y nosotros éramos cinco, Julia y yo jugamos juntas. Los vencimos, una vez más. Para que quede clara la superioridad del género.

Andrés (augustiado por perder, una vez más) atina al blanco.

Julia se concentra.

Gastón hace lo propio, con alegría, mientras Andrés intenta copiar su técnica desde la oscuridad.

Lo que no entendemos es porqué Fede da tan gay con un dardo en la mano.

Miren ese movimiento de muñeca.

Con el correr de la noche, poco a poco, va aceptando no sólo su condición sexual sino también su inocultable atracción hacia Andrés (que se sonroja un poco pero parece que en el fondo le gusta).

Y después de unas copas... la imagen habla por sí sola...

Esta es mi imagen "después de unas copas". Que en realidad no fueron ni tantas. Es tan sólo mi cara que no tiene arreglo. Se la mostraba ahora a Batty y le decía que parezco César Banana Pueyrredón. Conociéndote coooonoooociiiiieeeendoooooteeeee...

Aunque parezca increíble... esa decoración estaba pegada en el techo.

Y Fede y Julia la miraban entre sorprendidos e incrédulos.

Acá tengo cara-de-loca-que-pispea-la-mesa-de-al-lado-donde-se-tomaban-la-cerveza-más-grande-del-planeta-y-no-convidaban. Mientras, Andrés explica algo.

La idea era que yo dirigía a Fede y Julia para conseguir una toma de ellos en la que parecieran novios. La conclusión fue que mis dotes para la dirección son abrumadores, pero que Fede no sabe acatar una directiva. Así que esto es lo más verosímil que pude conseguir.

Aunque este gesto sobreactuado es mi favorito.

Y esta es la foto de todos juntos. Salgo aún peor que de costumbre porque le estoy gritando entredientes algo a la mina que quería sacar la foto y no podía. Definitivamente, no estoy atravesando mi mejor momento.

Paranoid Hypochondriac

Me siento Woody Allen. Aunque en realidad esto es hereditario, y entonces me siento mi viejo. Tengo una semana llena de ecografías y médicos: gastroenteróloga, ginecóloga, endocrinóloga, dermatóloga (me falta, final y claramente, agregar una psicóloga). Muero de miedo en cada consulta. Me aterrorizan cada uno de mis "omas": angioma, fibroadenoma. El ecógrafo ve en pánico en mi rostro e intenta tranquilizarme explicándome que todo es normal, que no hay de qué preocuparse, que lo más probable es que todo esto continúe exactamente igual y sin generar problemas por el resto de mi vida (que, en medio de este discurso, le falta augurar que será larga). Me tranquilizo un poco, compro una Carlsberg, champignones a la provenzal, queso, aceitunas. Los ingiero mientras me río viendo al Nahue en la tele (mientras no tengo más que asumir que, a pesar de todo, Hendler me sigue causando gracia). Intento tranquilizarme. Por esta y tantas cosas de la vida.

Límite hipocondríaco: la semana pasada tenía una puntada en el pecho. Al tercer día que la puntada se repite (ese último día duró como 10 minutos de corrido) voy a la guardia. Me atiende una doctora que me manda a hacer una placa y me avisa que cuando vuelva ella ya no va a estar porque va a haber cambio de guardia, por lo cual va a seguir atendiéndome otro médico. Me hacen la placa de torax, me la dan y vuelvo a la guardia. Los médicos que estaban ya se fueron y los reemplazos aún no llegaron. ¿Qué hacer? Saco la placa para echarle un vistazo. Veo dos manchas negras en... ¿el pulmón?. Cara-pálida. El médico que no llega. Media hora en la que se cruzan por mi cabeza las más tétricas hipótesis. Qué-va-a-pasar, qué-voy-a-hacer-ahora-o-nunca, cómo-será-mi-final. El tipo viene por el pasillo, entra al consultorio y yo salto como un resorte. Me-atiende-primera-o-le-bajo-todos-los-dientes debo estar diciendo con mi mirada. Que no es nada, que tome una pastillita, que seguro es del estómago (como, no había aclarado en esta crónica, suponía yo desde un principio). Pone la placa en esas pantallitas que le dan luz y me empieza a explicar cómo cada órgano estaba en perfecto estado. No puedo evitarlo, al fin y al cabo no confío en los médicos y capaz lo estaba pasando por alto, tal vez se había olvidado los lentes y no veía esa-mancha-negra. "Doctor, ¿y qué es eso?". "El corazón". "Es que soy 'un poco' hipocondríaca".

domingo, 3 de febrero de 2008

Negro sobre negro

Estoy releyendo los últimos posts del blog, los del viaje a esta parte, y me doy cuenta que son aterradoramente oscuros. Que si me suicidara mañana cualquiera encontraría aquí razones, y que si muriera por accidente igual alguien encontraría aquí razones para determinar que nada fue tan azaroso. Que tengo que cambiar muchas cosas mías para conmigo y para con los otros. Que el estado en el que me encuentro de unos cuantos meses a esta parte es ya insostenible. Verdaderamente insostenible. Que estoy tan pero tan rota que me resulta imposible juntar los pedazos e intentar pegarlos. Uno no encaja con el otro, algunos se perdieron, no sé dónde guarde la Gotita. Que por momentos tengo la sensación de no poder seguir, no poder seguir más, ni un paso más adelante (atrás, al costado). Que nadie entiende nada. Lo que es estar acá, abajo de esta piel ajada, en este bloque angustiado, nervioso, sufrido, perdido, cortado, golpeado, triste. Estar acá donde las emociones se agolpan, donde estoy sola, donde hay una plena consciencia de lo irrecuperable. Estar acá y querer que estés. Aunque sepa que no vas a volver nunca.

Chicas superpoderosas


Inauguro sección.
Las mujeres a las que me querría parecer (y jamás podría).
Hermosas, talentosas, independientes, inteligentes, únicas.
¿Y con quién más podría inaugurarla sino con ella, mi chica más más más superpoderosa, la mujer más hermosa que jamás haya pisado este mundo?
Una de mis situaciones hipotéticas de cabecera es la siguiente: encarar a un cirujano plástico y decirle "Sr., ¿me hace como Audrey Hepburn?"... ¡quién pudiera!
Yo una vez escribí esto sobre ella: http://alrededoresweb.com.ar/notas/audrey.htm

sábado, 26 de enero de 2008

Crónicas montevideanas 2

El bar cultural que resultó puterío

El segundo día en Montevideo fue melancólico, simpático, tenso, gracioso. Mi primer desayuno fue, como no podía ser de otro modo, en el Café Brasilero, reducto al que concurre una larga lista de escritores entre los que se encuentra, claramente, el Sr. Mario Benedetti. Derechito por Uruguay (la calle del hotel) hasta Ituzaingó, un breve giro a la izquierda, y allí estaba, como en las fotos, tal vez más pequeño. Había leído sobre las disputas por el lugar al lado de la ventana, la mesa de Benedetti, pero eran casi las 11 de la mañana y el bar estaba vacío. El sol que entraba por la ventana y la altísima temperatura de aquel lunes hicieron que repensáramos la ubicación, y nos sentamos en otra mesa, cercana a aquella. Pedí un cortado Brasilero, que resultó ser el café más delicioso que saboreé en mi vida (no me gustan los cafés de bares, se me hacen siempre muy fuertes, pero los de Montevideo son fantásticos). Escrutinio a las paredes. Y nada. Ni una foto de Benedetti. Dos de Galeano, eso sí. Incluso una en el dichoso asiento. Pienso “guau, finalmente estoy acá”. Pienso “qué lindo lugar para hacer entrevistas”. Esto último lo expreso en voz alta y Lucho dictamina que la acústica del bar no parece muy buena. Como si yo estuviera pensando en la acústica. Antes de partir me tomo una foto que intenta emular a la de Benedetti, y que lo consigue en gran medida. Partimos a dar una vuelta por Ciudad Vieja, y en el Mercado del Puerto a Lucho se le rompe una ojota, tras lo cual iniciamos una búsqueda infructuosa por unas nuevas hawaianas. Una disquería me sorprende con el vinilo doble de Simon & Garfunkel live in Central Park (más tarde, por la peatonal, pegaría un grito al ver en un puesto callejero el bendito Bookends. Sólo una vez llegada a B.A., en casa, al ponerlo en el equipo, me daría cuenta que el LP que contenía la caja era el de Sounds of silence. Tanta emoción al pedo). También aprovecho para comprar un Yellow Submarine. En otro negocio compraría finalmente el libro de Whisky (viviendo a Rebella y Stoll en casa esquina). Más tarde Fede nos haría bordear la rambla en un camino interminable hasta la otra punta de Montevideo, bajo un sol que rajaba la tierra. Cada vez que lo llamábamos faltaba un poquitito más. Para cuando llegamos a destino ya no era horario de playa, y aprovechamos para seguir con mi lista de bares. Uno llamado La Giraldita prometía mucho, y no estaba demasiado lejos. Según el libro se trataba de un bar-almacén, y las fotos dictaminaban que era un verdadero bar de viejos con costado cultural. Es más, es el bar que ilustra la tapa de mi didáctico libro sobre bares montevideanos. Nos paramos en la puerta. Se trata, sin dudas, de un bar de borrachos. Entramos. A Analía, la novia de Fede, se le ocurre ir al baño. Claramente no es un lugar para ir al baño. La pregunta por su ubicación hace que el ¿mozo? entre en pánico. Es obvio que lo metimos en un problema. Dice que sólo hay baño de hombres, que mejor no pasar, que va a ver, que es peligroso (yo sola escucho lo del peligro). Vuelve, aún preocupado, y se lleva a Ana tras una puerta que dice “prohibido pasar”. Me levanto como un resorte y digo “mejor la acompaño”, corriendo tras la bendita puerta. El sujeto me dice “no te preocupes que no le voy a hacer nada”, ante lo que balbuceo un “yo también tenía ganas de venir al baño”. Estamos en la trastienda de La Giraldita, algo que parece un departamento, probablemente del dueño. El baño tiene un olor tan indefinible como insufrible, pero hay algo emocionante en conocer el “backstage” del barsucho. Cuando salimos veo en Fede una cara que nunca había visto. El fulano les había contado el porqué del quilombo para ir al baño. Ese era un “bar de hombres”, y por bar de hombres no se refería a bar de borrachos. Parece que quien quisiera podía llevarse a alguien para el fondo. Parece que si nos veían ahí atrás podían llegar a querer hacer usufructo de nuestros servicios. En fin, parece que La Giraldita no sólo era bar-almacén, sino bar-almacén-puterío, algo que mi libro no nos había avisado. Habíamos pedido una picada y una cerveza. Jamás nos habían querido decir cuánto salía. Pensamos que seguro pensaban que éramos flores de turistas. No paraba de repetirles a Fede y a Ana que hablaran bien uruguayos. Estábamos seguros de que iban a cobrarnos cualquier cosa. Fede dijo que más de 175 por eso no pagaba. Y, como si lo hubieran escuchado, cuando pedimos la cuenta eran 175. Se había forjado, sin lugar a dudas, la anécdota del verano (que ahora no supe contar muy bien, pero que claramente superaba a la de la ojota, que era lo mejor que teníamos hasta el momento). El sentimiento de culpa (basta de creer en los libros, mujer!) me hizo invitarlos una cerveza en el bar de la esquina de lo de Fede. No había manera de hacer que el tema de conversación saliera de La Giraldita. Incluso mientras comprábamos una improvisada cena en un súper y esperábamos el bondi que habría de llevarnos de regreso al hotel.



Café Brasilero.

Otro ángulo del Brasilero, cuando llegó un nuevo cliente.

La foto que emula a la de Benedetti. La mesa, la silla, la ventana...

Mi libro de Whisky (se rumorea por ahí que Stoll, Gerardito, Dardo y compañía pidieron órdenes de restricción).

A contraluz. Esa sombra soy yo a mitad de camino por la rambla. ¡Qué estado físico! ¡jou jou jou!

*Llamado a la solidaridad: las fotos de La Giraldita están en la cámara de Lucho.

viernes, 25 de enero de 2008

Idea Idea Idea

Creo que no voy a volver a escribir, no voy a volver a hablar, no voy a volver a tratar de explicar nada. De ahora en más usaré para todo palabras de Idea Vilariño, que es capaz de explicarme mejor que yo misma.
Nunca que había pasado una cosa así. Un grado tan pero tan extremo de identificación, de reflejo, de "por dios, nos pasa LO MISMO!!!".
No puedo ni expresar la sensación que me causa leer (devorar) simultáneamente Idea Vilariño: la vida escrita y Poesía completa. Quiero llorar, de la tristeza y de la incapacidad de asimilar tanta belleza, del dolor profundo que me infringen sus versos, de las heridas abiertas que se abren aún más con cada una de sus palabras y que a la vez encuentran cobijo debajo de ellas. Perder la noción... ¿es ella? ¿soy yo? ¿quién está hablando? Si su dolor es el mío y mi dolor es el suyo no estamos tan solas. Aunque ahora también me duele el doble: no sólo por mí, sino también por ella.
La madre se murió cuando tenía 20 años. El padre cuando tenía 24. El hermano cuando tenía 25. Esto lo acabo de leer y dije "claro...".
Y entendí todo y me sentí de vuelta, una vez más, gracias a ella, menos extraterrestre.
Este blog dejará de llamarse bruises that wont heal y pasará a llamarse Idea Vilariño, que es más o menos lo mismo, esas heridas que no se curarán nunca.

Oye,
te hablo a duras penas,
con la voz destrozada.
Hace frío, estoy vieja
y nada vale nada.

Yo tenía un rosal lleno de rosas
y un vaso de miel clara
pero pensé pensé pensé,
y no me queda nada.

Yo me hundía en los días hondos, cálidos,
en mi alma perfumada,
en las noches absurdas y serenas.
Hoy me hundo en la nada.

Yo era tanto, tan bien, tan plenamente,
tan armoniosamente modelada,
y me deshice en piezas sin sentido
y casi no soy nada.

Ya no soy yo ni nadie.
Estoy deshecha, muerta,
no soy nada.
Pensé pensé pensé
y hoy ya no queda
más que esta pobre cosa destrozada.

Idea Vilariño (1941)

jueves, 24 de enero de 2008

Me siento mal. Una espesa melancolía cubre cada poro de mi cuerpo, y la angustia que intenta escaparse por ellos queda apresada en mí. Quiero cosas imposibles, no sé manejarme, no reacciono, no entiendo, no me conformo, no me normalizo, no aprendo a vivir, no me resigno a morir. Todo me sale mal, nada es como desearía, todo está al revés, las cosas que me hacen feliz se desintegran a mi alrededor. Ya nada tiene sentido. Todo cambia y quiero que todo deje de cambiar ahora mismo.

(...)

Nube gris. Sin sol. Sin canciones. No sé qué hacer para sentirme bien.

Ya no - Idea Vilariño

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

* ¿Cómo hice para vivir tantos años sin las palabras de esta mujer?

Dónde - Idea Vilariño

Atardecer en la Cacciola.

Dónde el sueño cumplido

y dónde el loco amor

que todos

o que algunos

siempre

tras la serena máscara

pedimos de rodillas.

Idea

No puedo parar de leerla.

De una entrevista realizada por Mario Benedetti y publicada en Marcha el 29 de octubre de 1971:

- Ya sé que a todos nos importan el amor y la muerte. Pero en su obra aparecen a veces como obsesiones ante una inclemente perspectiva, como condenas a cumplir. ¿Es realmente así?

- No, no es así. No son obsesiones sino certezas. Y ¿no será la actitud más lúcida, más sana, saber, tener presente que la vida, que el amor se acaban? Ver a los otros y a uno mismo caminando a la muerte, vivir el amor a término, tal vez hagan el amor y la vida más terribles y amargos pero, tal vez, también, más intensos, más hondos. Digo.

miércoles, 23 de enero de 2008

Sigo tomando nota.
Idea dice: "Tal vez la dicha no se escribe".
Estoy sensible y ya la amo.

No sé quien soy

Estoy mal. Estoy rara. Muy rara. Me oprime una angustia espantosa que sé de dónde viene y al mismo tiempo no sé. Y justo me pongo a leer los libros de Idea Vilariño que compré en Montevideo. Estaba tratando de explicar algo, en el momento exacto en el que Idea, con la más certera precisión, lo explicó por mí.

No sé quien soy.
Mi nombre
ya no me dice nada.
No sé qué estoy haciendo.
Nada tiene que ver ya más
con nada.
Tampoco yo
tengo que ver con nada.
Digo yo
por decirlo de algún modo.

Idea Vilariño.

Crónicas montevideanas 1

Sin códigos

Tigre no queda tan lejos cuando te llevan en auto. Poco importa que hayas tenido que levantarte a las 5 menos cuarto. Sabés que en unas horas vas a estar al otro lado del charco. La Cacciola se porta bien y no se agita frenéticamente, como las malas lenguas habían augurado. A poco de iniciar el viaje se vuelven cada vez más vagas las imágenes de Leito DiCaprio colgado de una puerta flotante del Titanic. Unos cuantos minutos antes de lo previsto, la embarcación arriba a la costa de Carmelo. El primer micro con destino a Montevideo está por partir y nosotros en la fila, cuando anuncian que hay dos lugares libres. A puro grito, corrida y agite de brazo nos subimos. Qué alegría, llegaremos unos minutos antes. ¡Qué buen servicio el de la Cacciola, conchisumadre! En mi mp3 comienza un tema de Eléctrico Caramelo y de pronto ¡plaf! el micro se detiene. No va más, la vida nos separa. El chofer llama a la Terminal, pero no tienen bondi para mandarle. Bajamos y armamos fila, porque el conductor jura y perjura que en Uruguay existen “códigos de ruta”, por los cuales cualquier micro de cualquier empresa va a ir levantando pasajeros, sacándonos de ese desierto de vacas y cemento en el que el calor abrasaba y las alucinaciones estaban a la orden del día. Pero parece que los choferes uruguayos a los códigos se los pasan por el culo, porque cada micro que paraba respondía con una negativa. Subieron a unos pocos hasta que finalmente cayó un micro de la empresa prácticamente vacío en el que nos sentamos (aunque durante el trayecto subía gente con pasaje que reclamaba su lugar, como le sucedió a Lucho). Trajín va, trajín viene, al menos Movistar no me dejó sola y disfruté de su amplísima señal de allí en adelante. Llegamos a la Terminal de Tres Cruces con media hora de retraso (¿Usted se pregunta si la Cacciola se hizo cargo de algo? No, por supuesto) y allí nos esperaba el uruguayo. Un taxi nos aprontó al Arapey, que por 20 dólares la noche resultó un oasis. Era domingo y todo estaba cerrado. Dimos una vueltita por la rambla, pusimos un pie en la playa y fuimos a comer unas pizzetas, aprendiendo que la pizza es pizza cancha y sólo trae queso la muzzarella. Ya más temprano nos habían presentado a Pilsen, un intenso amor de verano que, en mi caso, me llevaría a una sala de emergencias (pero esto será más adelante, manejo la expectativa como si se tratara de un folletín).
Y así fue más o menos el desembarco en la vecina orilla.


En la Cacciola se me vuela la peluca.

Varados.

Encuentro un stencil de un Noel que quiere ser Liam o un Liam que quiere ser Noel en un rincón de Pocitos (hacer caso omiso a mis lentes).

Y conozco la cinemateca de Pocitos, comenzando mi raid Rebella-Stollensiano.

La culpa es de uno - Mario Benedetti


Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza sólo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor

con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha

creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo

hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
solo

siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
* Foto: plaza montevideana, a poco del regreso, en una escapada solitaria, durante un permiso melancólico. Sentarse en las plazas y ver a parejas de viejitos. Pensar qué está mal en mí, qué estoy haciendo mal, dónde está el problema. La culpa es de uno cuando no enamora y no de los pretextos ni del tiempo, la culpa no es del otro ni de los otros. La culpa es de querer algo imposible, de hartarse de lo que a uno lo rodea. La culpa es de extrañar lo que no se tiene. La culpa es de la nostalgia de lo que no se tuvo. "Antiguas cicatrices de lo que no fuimos" (ay, Bare). La culpa es mía por no poder cambiar la mirada, por no entender cómo se cambia. La culpa es mía por no buscarte y encontrarte de cuando en cuando. La culpa es mía porque nunca sos posible o porque no sé cómo volverte posible.

viernes, 18 de enero de 2008

En Montevideo estoy...

...Y estos son los primeros 10 minutos que le dedico a Internet.

Y como no pienso dedicarle más me remito a decir que el viaje está plagado de anécdotas únicas.

Dos adelantos:

* un bar que resultó un puterío.

* la sala de emergencias de un hospital.

La seguimos a la vuelta...

... si vuelvo viva...

sábado, 12 de enero de 2008

Finalmente...

Tras los años de espera, en horas parto hacia Montevideo.
Mis amigas están muy emotivas. Sam con su post y Marianita diciéndome "ai no estas super emocionada? nerviosa? ansiosa? el viaje que tanto esperaste esta a horas!!!".
Las amo. Por soportarme. Y por entenderme.
Me llevo mi libro de bares de Montevideo.
Me va a dar una úlcera de las toneladas de café que se vienen.
Y no voy a poder cargar los libros que se vendrán.
Y demasiado sueño para seguir.

jueves, 10 de enero de 2008

Head over feet

Me gusta. Mucho. Hacía añares que no me gustaba alguien de esta manera.
Me hace feliz saber que todavía puedo sentir esto. Y saber que algo así existe.
Me derrumba saber que no puedo tenerlo.

martes, 8 de enero de 2008

Montevideano

Anteayer me llegó como un susurro apagado y lejano (la televisión estaba encendida en alguna otra habitación de la casa) que a un escritor le había pasado algo. O eso creí escuchar. Y entonces me atacó la certeza de que ahora que yo finalmente viajaba a Montevideo (15 años después) algo iba a pasarle a él.

Hoy cuando vuelvo a mi casa, no termino de cruzar la puerta y mi papá me avisa que está internado. Dije "lo sabía". No es nada grave, una deshidratación que le pasa a cualquiera, sobre todo e incluso a un hombre de su edad, que sobrevivió infinitas batallas.

Lo conocí a los 13, cuando compré Inventario. La anécdota del porqué es bien bizarra. El Chino (Jugate conmigo) leía, sentado en un asiento escolar el libraco bordó. Yo recién empezaba con la literatura "para adultos". Hacía muy poco tiempo mi mamá me había regalado 20 poemas de amor y una canción desesperada (que fue, de hecho, mi primer libro de adultos). Terminó el programa y fuimos a comprarlo. Me enamoré de todo. Me enamoré aún más de Corazón coraza y hoy no termino de darme cuenta porqué, como si perfilara algo. Poco a poco mi biblioteca fue llenándose de esas ediciones bordó de Seix Barral. La borra del café fue mi novela favorita durante años. Con Vero compartíamos infinidad de guiños referidos a él ("vinieron los de Galarza" o nuestra banda que iba a llamarse "las tres y diez"). Tras una larga cola lo conocimos en la feria del libro. A mí me temblaban las rodillas mientras extendía mis ya un tanto ajados libros para que los firmara. No pude hablar. Mi mamá le dijo que yo pensaba que era un genio (y es una pena que mi mamá no haya conocido a Tarrío). Él dijo que no lo era. Pero mi mamá fue categórica "para ella sí lo es". Y a eso no había con qué discutirle.

Mi mamá siempre me preparó para todos los finales que nunca sucedieron, para todas las despedidas que aún no viví. Me decía que él estaba grande, que podía pasarle algo. Esperábamos cada nuevo libro como si fuera el último. Salíamos corriendo a comprarlo.

El domingo finalmente voy a conocer Montevideo. Él está internado (dicen que nada grave, fuera de peligro - claro que tampoco me va a dar una entrevista en la sala de cuidados intensivos). Ella ya no está y va a ser raro, agridulce, trunco (como todo en la vida desde hace 5 años) bajar del barco.

Pero al fin y al cabo, qué digo. Él y ella van a estar conmigo cuando baje del barco. Como están conmigo cuando me cepillo los dientos o mientras escribo esto sentada frente a la pantalla.

domingo, 6 de enero de 2008

Idiosincrasia

Hoy llamé al Hotel Palacio, de Montevideo, para averiguar la disponibilidad de habitaciones y precios.

Me atiende una señora.

Le explico la fecha para la que estaría llegando.

- ¿Una habitación para vos sola?

- No, una doble.

- Matrimonial...

- No, camas separadas.

- Ah, son dos chicas.

- No, una chica y un chico.

Breve pausa. Noto cierta confusión en su silencio. Pero más convencida, al rato, agrega:

- Matrimonial entonces.

Esta mujer no entendió nada.

- No, somos dos amigos que viajamos juntos.

Pausa más extensa.

Creo que la mujer todavía está tratando de terminar de comprender el planteo.

Lola Lolola Lola


Terminé de leer Lolita, de Nabokov.
Uno de los mejores libros que leí en mi vida.
Y Humbert Humbert, uno de los más inolvidables personajes de la literatura mundial (le pisa los talones a seres de la talla de Ignatius Reilly o Holden Caulfield).

jueves, 3 de enero de 2008

Callar

Mi amiga tiene razón.
Tengo que dejar de hablar.

Tengo que dejar de contar.

Tengo que dejar de preguntar.

Tengo que cerrar el pico.

Y hacer la mía.

Chau chau adiós.
(Mientras buscaba la imagen de una boca cerrada me encontré con esta imagen de Milo, mejor imposible)

martes, 1 de enero de 2008

Cumpleaños 2007

Con el posteo anterior caí en la cuenta de que, debido a que mi cumpleaños tuvo lugar el 19 de septiembre y fue festejado el 22 mientras que este blog vió la vida el 30 del mismo mes, no había subido ninguna foto de dicha ocasión. Y me parece que merece la pena que al menos algunitas de las mismas -varias repartidas en cámaras diversas, algunas de las cuales ni siquiera logré recuperar- estén aquí en mi diario.
El maratónico festejo comenzó el mismo 19 a las 12 de la noche (OK, ya era 20), viendo Súper (en realidad comenzó el 19 en el laburo y después en la clase de teatro). Y continuó el 22: a las 17 con el Nahue viendo Familia Lugones en el Malba (anécdota: él llegaba tarde, intenté retirar las entradas pero me decían que no las habían anotado; llega y siguen sin encontrarlo pero con cara de "qué se le va a hacer" dicen "pero aunque no estés anotado TENGO que darte las entradas"... "porque te estoy viendo en el afiche de la película", creo que completó por lo bajo). Después heladete y más tarde Los padres terribles (regalo del Nahue, puro amor), donde se nos sumó el resto de la troupe. Post función nos retiramos a la tranquilidad del New Duncan, donde se fueron sumando algunas personas más a lo largo de la velada.
Y, aquí, el registro fotográfico (estoy total, absoluta y completamente obsesionada con las fotografías: nuevas, viejas, mías, de otros).

Batty y Marianita SON borrachas. Y esa era la última Imperial que quedaba en el New Duncan.

Con Mer. Pensar que nos conocimos en la puerta de Ave Porco (hoy Eki)... ¡Qué viejas que estamos!

Con Sam. Con la mano que queda fuera de cuadro yo comenzaba a escribir la carta: "Sr. Cirujano, necesito que me haga como Audrey Hepburn...".

La cara de psicópata que tengo en esa foto, no tiene precio.

Y hablando de caras... (no, no estaba drogada; sí, esto está resultando un auto-quemo)

Parte de la mesa inmortalizada por... ¿la Campy?

La mesa con zoom. La Imperial, en el centro, invitada de honor.

La Campy y Mercedes apenas si se conocen, pero parece que disfrutan de su mutua compañía.

El abrazo no partido del reencuentro Vero-Marianita (Mariano atestiguando el momento)

Con Vero y Mariano (atesoro nuestra valiosa charla sobre Córdoba, Corrientes y Pueyrredón personificados en mostaza, ketchup y mayonesa... una calle ya fue descartada, la otra estamos pensando en caminarla y a Corrientes lo llevaré en el cuore forever)

Plano explicativo de la mayonesa y la mostaza. Mariano se pregunta cuándo, cómo y, sobre todo, porqué, la vida lo cruzó conmigo.

Con el Nahue.

Autorretrato: el Nahue por el Nahue.

Con Damián no estábamos atravesando nuestro mejor momento...

En fin... comimos... bebimos... charlamos... me reencontré con los que veo cada muerte de obispo y ví una vez más a los que veo todo el tiempo...

Nadie se privó se sacar fotos... Ni Vero (sí, todas mis amigas se llaman Vero y todos mis amigos, Mariano)...

Ni el Nahue...

Fue genial verlas entonces y volver a hacerlo ahora...

Pero lo más importante es que la pasé relindo y mi cara de feliz cumpleaños en esta foto lo atestigua.